El pasado salitrero y el arte rupestre ancestral son parte del patrimonio de la región.

• A fin de conservar viva la identidad regional de Tarapacá entre quienes habitan o visitan la zona, Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi mantiene un sólido compromiso con la preservación y el cuidado patrimonial.

Iquique, 24 de febrero 2020.- Hablar de patrimonio es reconocer el arraigo y sentido de pertenencia a un determinado lugar y época, reflejado en sus tradiciones, expresiones artísticas, costumbres populares y edificaciones arquitectónicas, entre otras manifestaciones que integran un acervo cultural. Ponerlo en valor significa reconocer y comprender dicha historia, y también acercarla a nuevas generaciones. Es justamente este trabajo el que ha impulsado Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi a través de una serie de iniciativas de preservación.

“Como un vecino más de la Región de Tarapacá, y con el objetivo de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, es que como compañía hemos trabajado intensamente en el rescate del patrimonio local. Sabemos el valor que tiene para las personas cuidar y mostrar aquellas riquezas que los identifican y, además, el importante impulso a la actividad turística y a la economía local que este esfuerzo significa”, explica Matías Aylwin, director de Asuntos Corporativos de Collahuasi.

PASADO PAMPINO

Un gran compromiso de la compañía minera ha sido la restauración de las exoficinas salitreras Humberstone y Santa Laura, las cuales son reflejo del pasado industrial y de la vida laboral, social y familiar en aquellos años en pleno desierto tarapaqueño. Una de las obras de mejoramiento más relevante es la realizada en la Pulpería de Humberstone, inmueble que durante el período salitrero contaba con carnicería, verdulería, panadería, tienda-bazar y pescadería, donde los obreros y empleados se abastecían diariamente.

En 2006, Collahuasi contribuyó en la primera obra de preservación realizada en la pulpería, que consistió en la reparación de los arcos de su fachada, los cuales fueron dañados por el terremoto que azotó a la región en 2005. Hoy, la edificación es un museo de sitio que aporta valiosa información sobre cómo era el día a día en la pampa del norte grande de Chile entre 1880 y 1930.

Según registros de la Corporación Museo del Salitre, entidad que administra ambas instalaciones salitreras, 120 mil personas visitaron el lugar en 2019, pudiendo apreciar documentos de época, artículos y piezas de aquellos años, y hasta estatuas de personajes vestidos a la usanza pampina, creadas por el escultor peruano Fredy Luque.

GEOGLIFOS DE PINTADOS

Otro avance en preservación patrimonial son los Geoglifos de Pintados en la comuna de Pozo Almonte, lugar declarado Monumento Nacional en 1939. Gracias a los esfuerzos público-privados entre el Gobierno Regional de Tarapacá y Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, se implementó un museo de sitio y centro de visitantes en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal en 2013, zona donde se emplaza este legado rupestre. Pintados es uno de los sitios arqueológicos y patrimoniales de mayor extensión territorial del norte chileno y el segundo en importancia a nivel latinoamericano. El sector cuenta con más de 480 figuras distribuidas en aproximadamente tres kilómetros, que datan entre el período 500 y 1450 D.C.

Con el apoyo coordinado de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Gobierno Regional, la Corporación Desierto de Atacama, Collahuasi y las universidades Católica del Norte y Arturo Prat, este lugar busca ser postulado como Patrimonio de la Humanidad ante la UNESCO. En marzo, se entregará a la Subsecretaría de las Culturas y las Artes un informe para integrar los Geoglifos de Pintados a la lista indicativa de Chile con sitios patrimoniales nacionales, a fin de iniciar un trabajo investigativo y de recopilación de antecedentes para presentar formalmente la petición a la UNESCO en 2021.